Variedad de tapas excelente y trato amable de los camareros. Volveremos sin duda — un sitio para repetir.
Treinta sillas, una barra, una terraza al sol y la fachada roja más reconocible de Les Corts. Bar Lucas es el bar de tapas de barrio donde el camarero te conoce por el nombre y la brava sale recién hecha.
Bar Lucas nació con una idea sencilla: hacer las cosas como se hicieron siempre. Producto fresco del mercado, recetas de barrio, y la brava recién hecha cada vez que alguien la pide.
Estamos en Carrer d'Europa, a un paso del intercambiador de Maria Cristina, en pleno Les Corts. Somos pequeños —apenas treinta sillas dentro y unas mesas en la terraza— pero ese es el encanto: aquí el camarero te reconoce y te recuerda lo que tomaste la última vez.
Por aquí pasan vecinos de toda la vida, oficinistas que descansan al mediodía, familias del barrio y viajeros que han descubierto que la mejor Barcelona se come lejos de las Ramblas. La fachada roja del Bar Lucas es ya parte del paisaje del barrio.
Unas pocas mesas en la acera, sillas plegables tipo director, sombra de los plátanos del Carrer d'Europa y la fachada roja del bar a la espalda. Es pequeña, pero esa es la gracia.
Es la mesa donde te tomas la caña al salir de la oficina, el aperitivo del sábado al mediodía y esas cervezas tranquilas mientras pasa el barrio. Sin prisas, sin reservas, sin pretensiones.
Variedad de tapas excelente y trato amable de los camareros. Volveremos sin duda — un sitio para repetir.
El estofado de ternera estaba espectacular y la sangría de la casa, tanto la blanca como la tinta, perfectas.
Terraza muy agradable, servicio impecable y unas gambas al ajillo de las mejores que he probado en Barcelona.